Desde hace ocho años, cada 3 de junio se pide por la igualdad y el fin de la violencia machista. Los ínfimos son avances.
«Este 3 de junio, a 8 años del primer Ni Una Menos, nos volvemos a movilizar, porque Vivas, libres, desendeudadas y en las calles nos queremos!». El comienzo del documento leído este sábado frente al Congreso en una nueva movilización contra las violencias de género dejan en claro que los cambios culturales son demasiado lentos y que hace falta mayor compromiso de los distintos poderes del Estado y de toda la sociedad.
Desde aquella primera marcha que enarboló este grito radical que suplica terminar con los asesinatos de mujeres se registraron 2257 femicidios que dejaron tiene 1932 niños y niñas sin madres.
Y ahi estan las calles, repleta de rostros de mujeres que ya no estan. sus familiares alzan fotos enmarcadas con corazones. Sus números escritos, que repiten para que nadie los olvide. His ausencias que se vulven agujeros para las hijas, los hijos, madres, hermanas. «Que el dolor se convierta en lucha»proclaman los cárteles.
«La lucha es por todas. Estamos acá por María pero también por todas las mujeres que son maltratadas en sus vidas y empujadas a la muerte por el Poder Judicial», dice Rocío. Fue a varias marchas, pero esta vez le tocó levantar la bandera con el rostro de su hermana asesinada.
A María Isabel Speratti Aquino la mató su ex el 16 de marzo. El pegó cuatro desaparece en la puerta de su casa en Cañuelas frente a sus dos hijos. Gabriel Núñez, padre de los dos chicos, ya había intentado matarla en julio de 2021, uno de los hijos la salvó. Durante dos años María fue a los tribunales a pedir Justicia. Acabó muerto ante la indiferencia de un Poder Judicial que consideró «lesiones levantadas» a aquel intento de femicidio.
«Es muy importante que sigamos visibilizando la violencia para que toda la sociedad se sienta participa. Esto nos atraviesa a todos, y si no hay cambios seguirán muriendo mujeres», sentencia Marcela, the mother of Julieta Mena, asesinada por Marcos Mansilla, su novio, en octubre de 2015. Estaba embarazada y tenía 22 años. Marcela form parte de » Atravesadxs por el femicidio», 230 familias que lloran a hijas y madres muertas.
«Decimos basta en el violencia patriarcal, económica, sexual, institucional, política y racista«, ver escucha desde el escenario en otro pasaje del documento consensuado en asambleas abiertas. Las violencias son multiples, a pesar de las vergonzosas evidencias y los reclamos constantes. Mientras, seguimos contando muertas.

