La llorona del 25 de agosto de 2021

“El Gobierno se ha distribuido virtualmente en varias fincas, donde sus gamonales intentan no interferir en los negocios ajenos, para que todo vaya en completa paz”.

Cuando todavía no habíamos salido de la confianza en sí mismos de importantes funcionarios del Ministerio de Salud que estaban haciendo hisopos ilegales ante los ojos de un ministro Sucre “sorprendido”, vimos el tiroteo en el estacionamiento de Multiplaza donde – cuando abordando un lujoso vehículo blindado con sus dos hijas- Asesinos derribaron al que se dice es un importante narcotraficante en Veranillo, San Miguelito.

Horas después, un destacado diputado del PRD causó más sorpresa, quien, sin mostrar pudor, lamentó la muerte de su amigo narcotraficante. Posteriormente se supo que el fallecido era un funcionario de la Alcaldía de San Miguelito, donde cobraba $ 600 mensuales. Antes había estado en la nómina de la Asamblea Nacional. El alcalde y el diputado mencionado son cuñados.

Recordé que cuando John Dornheim fue nombrado nuevo director de la Policía Nacional, algunos miembros del PRD estaban molestos porque le atribuían que, cuando estaba al frente de la lucha contra el narcotráfico, tenía que ver con el detención de Pany Pérez, líder de ese partido, en la denominada Operación Gallero.

La semana pasada nos enteramos del destino inexplicable y poco transparente que se le da a los millones de dólares que reciben las juntas comunales de la Secretaría de Descentralización Nacional, principalmente las que están en manos de los diputados perredistas que gobiernan. ¿Hasta dónde llega el poder de los diputados? Mucho más allá de lo que imaginamos.

El Gobierno se ha dividido prácticamente en varias fincas, donde sus gamonales intentan no interferir en los negocios ajenos, para que todo vaya en completa paz.

El primero, el del grupo que rodea a la Presidencia – presumiblemente a espaldas del propio presidente Cortizo – y encabezado por su vicepresidente, quien, a través de nombramientos clave, controla importantes instituciones y ministerios, especialmente aquellos que promueven inversiones.

La segunda, la más poderosa, por su gestión del Presupuesto General del Estado y responsable de haber hecho a Cortizo presidente de la República, es la Asamblea Nacional, controlada por Benicio Robinson, presidente del partido y de la Comisión de Presupuesto, y sus secuaces. .

Hay muchas migajas en el camino, además de innumerables familiares, cuadros y amigos nombrados en todo el aparato gubernamental. Los billetes de la Lotería Nacional Benéfica son retenidos y distribuidos por la Molirena. Pero le da algo a otros diputados, responsables del fracaso de las investigaciones sobre los escándalos en esa organización benéfica. También están las plazas para taxis, de las que los diputados tienen algo que hacer, como las becas Ifarhu. Debido a este nuevo escándalo, han «dimitido» al director de la ATTT.

La recomendación de un diputado para un nombramiento vale 1000 veces más que el excelente currículum de cualquier candidato a un cargo, incluso si se trata de un puesto totalmente técnico. Nos acabamos de enterar de que la Defensoría del Pueblo Adjunta se lo cedió a una hermana del Viceministro de Vivienda, del grupo del Diputado Robinson. Compromiso, quizás, de que la Asamblea Nacional apruebe la reelección del titular de esa institución.

Acabamos de ver cómo importantes funcionarios, como el director de Farmacias y Drogas del Minsa -en una abierta violación a la Ley-, una empresa privada pagaron los gastos para visitar una plantación de marihuana en Estados Unidos. Su aportación fue invaluable para que la Asamblea Nacional aprobara rápidamente una ley que permitiera la marihuana «medicinal», un negocio de un millón de dólares. Algo similar sucedió en un viaje a México del director de la Caja del Seguro Social, Enrique Lau, y otros ejecutivos, con gastos pagados por quien poco después ganó un contrato millonario con esa institución. Sabemos de antemano que no habrá consecuencias. Esas migajas también incluyen «donaciones» debajo de la tabla de empresas interesadas en otorgar tal o cual contrato.

Eso no es nuevo. Desde la época de la administración de Martinelli, los diputados se han vendido al mejor postor. Así lo demuestran los supuestos $ 2 millones en departamentos que entregaron a los diputados, tanto del PRD como de los panameños, por cambiarse al Cambio Democrático. Esto se refleja en los $ 400 millones que recibieron los diputados del PAN y que el contralor Humbert no quiso investigar. Con Varela pasó lo mismo. Con el PRD, Rubén de León, como presidente de la Asamblea, pagó con fondos legislativos, autorizados por el MEF y la Contraloría, la campaña interna del PRD para evitar que Pérez Balladares sea elegido secretario general de ese grupo.

Lo difícil de responder en este triste y peligroso momento que atraviesa el país es, ¿hacia dónde vamos? ¿En qué medida el poder desmedido de algunos dirigentes del PRD va a afectar la subsistencia del Estado tal y como lo conocemos? ¿Podemos seguir gobernados por personajes que, sin la menor confianza en sí mismos y vergüenza, hacen pública su relación con el crimen organizado?

Con todos esos actos espeluznantes que suceden a diario con los funcionarios, ¿algún día mejoraremos nuestra imagen y reputación internacional, cuánto daño nos hace permanecer en todo tipo de listas negras? Triste, pero no veo una respuesta a ninguna de esas preguntas.

Analista político.

Por admin

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