Cómo sacar lo mejor de usted y de las personas después de la pandemia

El tema que quiero tocar hoy es el de los que trabajaban para una empresa, estaban en casa, aprendieron otras cosas y otra forma de vida, y ahora tienen que volver a la supuesta normalidad.

De un día para otro, hace un año y meses, la vida de todas las personas de esta tierra cambió. Nadie hizo lo que solía hacer, todos tuvimos que adaptarnos a nuevas rutinas, no hubo tiempo para la adaptación y cada uno hizo lo que pudo con lo que tenía a su alcance.

Desde un punto de vista personal, cambió la forma de trabajar, vestirse, compartir o no con familiares, amigos, pareja, etc.

Hubo pérdidas, hubo ganancias, hubo cambios que aún se están asimilando.

Si de algo estoy seguro es de que nadie es la misma persona.

Para quienes trabajaron de forma remota, su vida no tuvo el mismo impacto que para quienes no lo hicieron. La gente aprendió a tener una nueva agenda, a reorganizarse, a reinventarse.

El tema que quiero tocar hoy es el de quienes trabajaban para una empresa, estaban en casa, aprendieron otras cosas y otra forma de vida, y ahora tienen que volver a la supuesta normalidad.

¿Y aquellos que se dieron cuenta de que podían hacer ejercicio, yoga, meditar, preparar su comida, compartir tiempo de calidad (o no) con sus hijos y pareja, y ahora tienen la orden de volver a la oficina?

Estudios recientes en Estados Unidos indican que el 40% de los empleados o colaboradores que se sienten obligados a regresar a la presencia, están dispuestos a renunciar.

Otras personas se dieron cuenta de que se abrió la posibilidad del trabajo a distancia que les permite cruzar fronteras y ganar en otra moneda al brindar servicios a distancia. Entonces, ¿por qué volver a una oficina?

Desde donde lo vemos, todos estamos en ese dilema, ya seamos los que empleamos personas o los que tenemos que adaptarnos para volver.

Mi punto de vista sobre este tema es la importancia de que las empresas y las personas inviertan en el autoconocimiento.

Sé que puede parecer a largo plazo, y lo es.

¿Por qué yo, como empresa, querría tener personas que no se sientan cómodas estando en mi organización?

Y como ser humano, pregúntate también, ¿qué quiero hacer? ¿Es esto lo que quiero para mi vida?

Más allá de no tener la respuesta de inmediato, es bueno hacerse la pregunta para salir del papel de víctima y convertirse en su propio dueño, trazar un plan y empezar a actuar desde lo pequeño.

¿Por qué es importante hacerlo? Porque cuando nos encontramos, nuestra creatividad renace, nuestras emociones se pueden manejar y así no entrar en conflictos innecesarios; podemos tomar decisiones saludables que se suman a nuestra vida y la de nuestra familia, y no por miedo.

Mientras tanto, mientras tu vida no corra peligro, puedes seguir en el trabajo que no te gusta para nada, aguantando a ese jefe abusivo, o en la pareja que no te cierra para nada. No renuncie sin saber por qué lo está haciendo. Conócete a ti mismo y resigna. Comienza a crear un camino que te lleve a algo mejor día a día, paso a paso.

Vas a sentir a medida que lo atraviesas, cómo vas ganando confianza, aprendes de ti mismo, aprendes de esos profesores, los que no te gustan, lo que te están mostrando, ya sea para curarte a ti mismo o para saber qué límite poner. .

¡Te invito a hacer el ejercicio!

Coach de Vida y Negocios | Consultora y Conferencista

Por admin

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