La llorona del 25 de agosto de 2021

“El objetivo de la comunicación -política- es tocar una fibra sensible en el ciudadano de la información ya presente en su mente. No es para insertar nueva información ”. Esto fue señalado por Tony Schwartz, en su libro The Emotional Response, hace varias décadas, y sigue siendo más relevante que nunca.

Personalmente, considero que, al visualizar la estrategia de comunicación política, podemos compararla con el cuerpo humano, donde todos sus sistemas y órganos cumplen una función específica, y la armonía de todos, es decir, la sincronización en las funciones de cada uno. primero, es lo que hace que funcione esa maravillosa máquina que es el cuerpo humano. Por tanto, podemos decir que el mensaje es el corazón de la estrategia. Un órgano que bombea sangre por todo el cuerpo, y que la circulación le permite oxigenar y nutrir cada célula del cuerpo, por eso el mensaje cumple la misma función dentro de la estrategia.

El mensaje no solo debe llegar a la mente de los votantes, debe ir más allá, generar sentimientos y emociones en sus corazones. Los mensajes, más que transmitir información, cifras y datos, deben generar sentimientos, produciendo en los ciudadanos sentimientos de satisfacción y empatía.

Todos estos sentimientos y emociones deben producir en el elector una cascada de decisiones que lo guiarán por un largo proceso de pensamiento, de tal manera que, en su mente, se forme una imagen de lo que él -el elector- quiere para sí mismo y para sí mismo. él mismo. Su familia. El mensaje también debe producir empatía con el candidato, debe ser lo suficientemente poderoso como para crear en su mente la percepción de que este candidato es como él, que él también piensa y siente como él, y que es un ser humano muy cercano. Procure que esta percepción se convierta en su mente en la identidad que el elector formará del candidato, y que, con el tiempo, esta percepción se transforme en beneficio de la reputación del candidato ante el conglomerado de ciudadanos y en las urnas.

Este proceso de decodificación de los mensajes por parte de los receptores toma apenas unos segundos, por lo que si quieres ganar la competencia frente a los miles de mensajes que reciben diariamente los ciudadanos, debes tener en cuenta las características del mensaje, es decir, que es claro, sencillo, breve, creíble, emotivo, repetitivo, que genera conversación y, fundamentalmente, que el ciudadano es el sujeto del mensaje.

Este proceso de pensamiento acercará las posiciones de los votantes y del candidato y, una vez hecho este proceso, la decisión de por quién votará un votante será mucho más simple, más simple, transparente y, sobre todo, más sólida y menos sólida. equivocado. .

Hoy en día, si bien es cierto que el candidato puede recurrir a las prácticas perversas de la compra de votos, transacción ilegal que se vuelve cada vez más riesgosa, costosa e ineficaz, también es cierto que la lealtad del elector a la decisión por quién votar, como resultado de esta práctica, será muy débil y fácilmente modificable. Por otro lado, si ha llegado el impacto del buen mensaje, marca y guía el proceso de pensamiento. Nuevamente, hablamos de sentimientos y emociones.

En la actualidad, con todo lo que la pandemia ha convulsionado al mundo y a las sociedades, es lógico que los ciudadanos también hayan cambiado sus prioridades, sus sentimientos, la forma en que ven la vida hoy es diferente, y esto puede estar llevando a cambiar o reevaluar algunos principios, valores y creencias preestablecidos como huellas fijas. Sin embargo, todavía vemos a muchos líderes desconectados de la realidad actual.

Líderes que piensan que la política sigue igual, o peor, intentan llamar la atención de la ciudadanía banalizando sus mensajes, haciendo bailes, o disfrazándose de superhéroes, o posando con animales, sin entender que, por lo general, en algunos sectores estos payasadas generan rechazo de su imagen. Otros se centran en la discusión política abierta, pensando que eso es lo importante y dejando de lado los intereses y preocupaciones de los ciudadanos.

Pero, esta brecha no es exclusiva de los políticos, lamentablemente, también se ve en algunos líderes empresariales, gremiales, académicos e incluso eclesiásticos, que siguen actuando y viendo el mundo con los mismos lentes de antaño, cuando la realidad del planeta ha pasado. cambiado, es otro.

La importancia del mensaje y cómo transmitirlo, en estos tiempos convulsos, requiere de investigación, estudio y análisis, para poder encontrar los conectores más eficientes con el ciudadano, para encontrar ese acorde sensible que les impacte positivamente sin necesidad de insertar. nueva información.

Consultor político; en Twitter: @orlandogoncal.

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