Hallan restos humanos en el tren de aterrizaje de un avión estadounidense que salía de Kabul

«[…] Hoy lo denuncio, levanto mi dedo acusador y los desafío a que nieguen públicamente lo que estoy denunciando aquí. Seguramente […] no me responderá «

Cuando el país se enteró de que Marcel Salamín sería parte del equipo negociador, encargado de defender los intereses nacionales, contra Minera Panamá, muchos fruncieron el ceño.

Son tantos los episodios en los que la personalidad conflictiva y el estilo egocéntrico de Don Marcel han terminado con horas de intenso trabajo, que muy pocos aplaudieron su nombramiento.

Pero, como esa rana, un grupo de dirigentes quiso creer que Salamín había cambiado y descartó que, como un escorpión maligno, le clavaría el aguijón a una comisión de patriotas notables.

Quizás con cierto grado de ingenuidad o ingenuidad, se pensó que Don Marcel no perjudicaría el esfuerzo de un país, porque al dañarlo estaría afectando no solo su propio futuro, sino el de sus hijos, nietos y compatriotas.

«Gran error.»

Marcel no pudo evitarlo. No podía dejar de ser quien realmente es. Imposible para Salamín actuar en contra de su propia naturaleza, sus costumbres y la forma en que aprendió a comportarse durante su ya larga vida.

Hoy sabemos que el exnegociador es un empleado bien pagado del infame ex gobernador de Coclé, Richard Glen Fifer Carles, ex presidente y desde sus inicios CEO de la ex mina Petaquilla.

Pero eso no es todo. Hoy sabemos mucho más. Tenemos todos los detalles de la recomendación que le hizo al resto de la comisión días atrás, en la que Salamín buscaba con vehemencia devolver, a su patrón Fifer, una concesión para la explotación de esa mina, que perdió por no- cumplimiento, mala gestión administrativa, miles de dólares en deudas que aún no ha pagado, incluidos muchos de sus colaboradores y pagos de cuotas no realizadas a la Caja del Seguro Social.

Cuando Don Marcel enfrentó el rechazo de sus colegas en la Comisión Negociadora, Troy ardió. Repasó el camino recorrido, calculó sus ventajas y desventajas … y solo entonces decidió renunciar, no sin antes prometer que se iría, sin lastimar a Panamá con su partida.

Pero de nuevo, para Don Marcel, resultó lo mucho que es un escorpión que tiene. Prometió una cosa, pero terminó haciendo otra. Tenía que ser así, porque esa es su verdadera naturaleza.

Por eso, hoy lo denuncio, levanto mi dedo acusador y los desafío a negar públicamente lo que aquí denuncio. Seguramente Salamín no me responderá. Esto ha sucedido cada vez que en el pasado reciente ha sido convocado, cada vez que ha caído en un arrebato, por eso su credibilidad es tan baja.

Por mi parte, siempre seguiré pensando en los mejores intereses de aquellos panameños que dependen de una buena negociación, que garantiza grandes beneficios de la explotación de nuestros recursos naturales.

El presente de Panamá, y su futuro, nos exigen el mejor esfuerzo posible para construir juntos ese gran país que anhelamos y que nos merecemos como sociedad.

Este esfuerzo implica la búsqueda incansable de la prosperidad general, pero también implica denunciar con su propio nombre a quienes, como escorpiones del siglo XXI, anteponen sus mezquinos beneficios personales a los sagrados intereses de la propia Patria.

Trabajador de laboratorio

Por admin

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