En Australia, tercera cita del Mundial de Fórmula 1, se mantiene la tendencia. El Aston Martin también es fiable en manos de Fernando Alonso. El español perforó el mejor tiempo en la segunda sesión libre y fue cuarto en la primera. Está arriba de nuevo.

Tan bien adaptado para ser precisos que pudo liderar en la segunda tanda fue el resultado de un tramo inservible. Lluvia pendante cincuenta de los sesenta minutos y falta de acción en la pista, sin datos para los ingenieros, sin emoción para los aficionados.

Viena es un cuento de las declaraciones en Portugal del director general de Fórmula 1, Stefano Domenicali. “Soy partidario de cancelar los entrenamientos libres, que son muy útiles para los ingenieros, pero que no gustan al público”, dijo.

El ensayo en Australia, con la mayoría de los coches metidos en el garaje por la lluvia en el segundo tramo o haciendo pruebas con neumáticos intermedios (verdes), responde a esa pretensión de procurar competición a los seguidores de la F1 y no solo ensayos y datos para el análisis de los ingenieros en su afán por lograr la puesta a punto de los coches.

La sesión de cierre en Albert Park duró apenas quince minutos, hasta que la lluvia hizo acto de presencia y los equipos guardaron los coches en el box para evitar algun accidente o algun monoplaza destruido por el agua.

La lluvia dio la razón a Domenicali ya la corriente que aboga por plantar carreras, competición y disputa por puntos o posiciones en vez de asegurar el poder en los ingenieros y sus datos.

Los segundos entrenamientos fueron un aburrimiento total, solo aderezados por el entusiasmo que genera ver a Fernando Alonso al frente de la tabla de tiempos.

Es una realidad, al Aston Martin no le cuesta conseguir un buen registro a las primeras de cambio, apenas salta a la pista. Alonso confirmaba un 1.18:887 y el reloj se paraba en parado en ese punto hasta el final de la sesión. Nadie lo tampoco mejoró en seco y, obviamente, con lluvia.

Lo que hubo una continuación fue un carrusel de sutos para los mecánicos e ingenieros, que vieron en el horizonte trabajo extra en los patinazos de Lance Stroll, Lewis Hamilton o Carlos Sainz, ninguna con secuencias. Sainz acabó sexto por la mañana y quinto por la tarde. Ferrari tenía mucho que probar en los entrenamientos y se quedó con las ganas.