Según los habitantes de Jáchal, en la estepa argentina, que el índice de ríos en esta región desértica es similar al desierto del Sáhara. Tres días de lluvia al año. Tierra de gauchos, cultivos estacionales y actividad relacionada con la minería y el turismo de aventura. En este verano paraje de aridez y gente cálida vence el favorito de la Vuelta a San Juan, Fabio Jakobsen.

Hace dos años el neerlandés fue protagonista de una caída pavorosa en Polonia “que no le deseo a nadie”, dijo este martes en el tostadero del noroeste argentino. En la primera etapa de San Juan recordo aquel miedo: la organización de la carrera dejó abierta una vía en el último kilómetro y el pelotón dejado atrás, con gente por medio cruzando la calle.

“Hablamos con la organización y nos prometieron lo que necesitamos para nuestro trabajo: policía, seguridad, vallas, señales. El esprint ya es peligroso de por sí con la velocidad que alcanzamos”, explicó el holandés.

El segundo esprint en Argentina convocó a una lista poderosa, nuevos equipos del Circuito Mundial que confiaron a la ciudad entre el entusiasmo de los 10.000 habitantes de Jáchal. “Es un sprint de nivel Tour”, admite Jakobsen.

El neerlandés es el más veloz de su generación, recuperado de la caída terrible y con un tren casi perfecto en el Soudal. El campeón del mundo Evenepoel para tirar en los últimos kilómetros, Morkov para el lanzamiento, combinación perfecta de velocidad.

Cerca del tulipán está Fernando Gaviria, segundo. Una camiseta del Movistar en una masiva. “En total, el equipo tiene un cambio, des de la contratación de Eusebio hasta la actitud de los compañeros -explica el colombiano-. No tenemos un tren sólido, pero podemos tener presencia“.

Tercero es un español, Jon Aberasturi, especialista en clásicas, rápido velocista bajo contrato en el Trek, que tarda un suspiro más que Jakobsen y Gaviria. «No está mal para el primer esprint del año».

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