Hallan restos humanos en el tren de aterrizaje de un avión estadounidense que salía de Kabul

«[…] Debemos pensar en un sistema híbrido que contemple de alguna manera el cara a cara con lo virtual, apoyado en una infraestructura tecnológica que involucra una red que conecta todas las regiones […]»

INTRODUCCIÓN: Un año y meses después de la declaración de la pandemia COVID-19, que ha trastocado la vida de la sociedad y la de cada país en particular; En consecuencia, se ha saturado y en casos conducido al colapso de los servicios de salud que obligaron a suspender las actividades económicas y educativas y otras que implicaban movilidad y contacto social.

Esta pandemia ha sido atribuida a la débil capacidad del Estado para enfrentarla y con respuestas limitadas, que han visibilizado y generalizado el conocimiento de los déficits que tiene el Estado con la población para satisfacer mínimamente sus necesidades básicas.

Con respecto a la educación panameña, podemos señalar que, dada la suspensión de las clases presenciales y la adopción de la modalidad a distancia en sus versiones que llamaron virtual, digital, blended, con módulos, etc., se observó que faltaba una infraestructura tecnológica que integrara a todo el país, que la mayoría de la población no contaba con los equipos o instrumentos necesarios, ni siquiera donde operaba esta estructura. La mayoría de los profesores no dominan la metodología correspondiente; los planes de estudio no se adaptan a las modalidades adoptadas; las direcciones regionales no cuentan con el personal, los recursos financieros o la autoridad para enfrentar la crisis; la comunidad educativa parece inoperante.

Esto no es una consecuencia de la pandemia, es el resultado de la acumulación de correcciones, ajustes e innovaciones que se tuvieron que incorporar y no se realizaron en su debido tiempo.

Las acciones, programas y proyectos realizados no se llevaron a cabo con la profundidad y alcance debidos y, en el mejor de los casos, no pasaron del período de gobierno del proponente. La experiencia que tuvo mayor proyección fue la Política de Reforma Educativa (1974-1979), la cual se sostuvo en el marco de la Estrategia de Desarrollo Nacional (1970-1980) que contempló el Sistema Educativo en su conjunto, de manera integral y en relación con la país. Como ejemplos sustantivos podemos citar: la creación de bachillerato técnico y profesional; la inclusión en los programas de estudio de las áreas científica, humanística y tecnológica; actividades extraescolares y ciclos básicos con internados en zonas rurales (distritos de mayor pobreza).

Con la derogación de la Reforma Educativa (1979), se devolvieron los programas vigentes en los años 60 del siglo pasado, considerados obsoletos en su época. Aún está pendiente el compromiso de formular una nueva propuesta.

El hecho de que no estemos satisfechos con los resultados de nuestro Sistema Educativo no nos impide reconocer y valorar que nos ha permitido llegar al lugar donde nos encontramos y formar ciudadanos y profesionales que nos den esperanza de que, si nos dedicamos Con determinación, saldremos rápidamente de situaciones de déficit y superaremos la brecha tecnológica en la que estamos inmersos.

CONCLUSIONES: Estamos inmersos en una «brecha» educativa con características científicas, tecnológicas, administrativas, financieras, que nos asfixian y solo nos permiten ver y dar respuestas paliativas a lo inmediato; lo cual es muy bueno, pero queda corto para construir el futuro, simultáneamente. Debemos concretar nuestra situación actual y diseñar qué debemos hacer para superar la brecha, cómo hacerlo de manera progresiva, teniendo en cuenta las diferencias socioeconómicas-étnicas, entre otras, existentes entre las distintas regiones educativas.

Esto implica formular un plan estratégico, que, dejando de lado prejuicios y experiencias apreciadas, nos permita ver, pensar y actuar con nuevos paradigmas y ver en perspectiva el futuro de los problemas que queremos resolver.

El Sistema de Educación Superior y la Universidad de Panamá no escapan a esta “brecha”, ya que contribuyen a la formación de docentes de todos los niveles educativos y profesionales que el país requiere, para lo cual hay que actualizarlos. Al respecto, la Universidad de Panamá cuenta con un sistema de planificación, gestión y evaluación curricular académica y programas de capacitación en tutoría virtual, los cuales no se utilizan en su máxima expresión.

En general, debemos pensar en un sistema híbrido que contemple de alguna manera el presencial con lo virtual, apoyado en una infraestructura tecnológica que involucra una red que conecta todas las regiones y brindando a los estudiantes equipos o facilidades para conectarse. Esto también requerirá una reconceptualización del modelo organizacional, los perfiles de los integrantes y el rediseño de la oferta educativa, entre otros; y fundamental, la correspondiente Política Educativa.

El autor es un Master of Education Administration, University of New Mexico, Albuquerque, USA; Magíster en Desarrollo de Sistemas Educativos con «Administración y Supervisión de la Educación (Icase), Universidad de Panamá.

Fue profesor universitario en el área de Administración Educativa; Ha ocupado cargos de alta gerencia en la Universidad de Panamá: fue director del Instituto Centroamericano de Administración y Supervisión de la Educación (Icase).

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