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La encefalopatía traumática crónica: la enfermedad relacionada con el ataque mortal en un rascacielos de Nueva York

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El pasado lunes, el joven Shane Tamura, de 27 años, llevó a cabo un ataque fatal en un rascacielos de Nueva York, matando a cuatro personas e hiriendo gravemente a un empleado de la NFL. Tras su muerte, se descubrió una nota en la que Tamura culpaba a la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) de su enfermedad, afirmando padecer encefalopatía traumática crónica (ETC). Este trágico incidente ha puesto de nuevo en el centro del debate la conexión entre los deportes de contacto, la salud mental y la encefalopatía traumática crónica.

¿En qué consiste la Encefalopatía Traumática Crónica (ETC)?

La encefalopatía traumática crónica (ETC) es una enfermedad degenerativa del cerebro, que se desarrolla tras la exposición repetida a golpes en la cabeza. Esta condición afecta particularmente a personas que practican deportes de contacto, como el fútbol americano, el boxeo y el rugby. Los síntomas incluyen alteraciones en el comportamiento, aumento de la agresividad, depresión, pérdida de memoria, dificultades cognitivas y, en muchos casos, demencia.

Uno de los temas más inquietantes de la ETC es su asociación con la acumulación anormal de una proteína denominada tau en el cerebro. Esta proteína, aunque se encuentra naturalmente en el cerebro, en individuos con ETC aparece en una forma alterada que perjudica las células nerviosas. Esta acumulación lleva a un deterioro gradual de funciones vitales del cerebro, como el control emocional y la memoria.

La conexión con los deportistas y la NFL

La conexión entre la ETC y el fútbol americano ha sido objeto de muchos análisis. En 2017, una investigación del New York Times encontró que de los 111 cerebros de exjugadores de la NFL, 110 presentaban signos de ETC. Este descubrimiento destaca la frecuencia de la enfermedad entre quienes han participado en el fútbol americano tanto profesional como amateur, generando inquietud sobre las repercusiones a largo plazo de los impactos repetidos en el cerebro.

El caso de Shane Tamura resalta una problemática que se ha discutido en los últimos años: los riesgos que enfrentan los deportistas de contacto al recibir golpes en la cabeza. Según informes, Tamura jugó al fútbol americano en la escuela secundaria en California, y fue uno de los jugadores destacados de su equipo. En la nota que dejó antes de su muerte, Tamura acusaba a la NFL de encubrir los peligros asociados con la práctica de este deporte, especialmente en relación con los golpes en la cabeza que pueden derivar en ETC.

El impacto psicológico y físico de la ETC

La ETC no solo afecta al cerebro desde un punto de vista físico, sino que también tiene consecuencias graves en la salud mental. Aquellos que padecen ETC suelen experimentar cambios de personalidad, agresividad y una capacidad reducida para controlar sus emociones. Estos síntomas pueden ser devastadores, afectando tanto al individuo como a su entorno social y profesional.

El caso de Tamura también pone de manifiesto la complejidad del diagnóstico de la ETC. Aunque los síntomas pueden ser evidentes en vida, la única manera de confirmar el diagnóstico es mediante una autopsia, ya que la enfermedad solo puede ser diagnosticada después de la muerte, cuando se puede examinar el cerebro.

En este sentido, la solicitud de Tamura de que «estudien mi cerebro» refleja una desesperación por entender las causas de su deterioro mental y físico. La condición de la que él afirmaba ser víctima ha sido asociada a otros casos tristemente célebres en el ámbito deportivo, como el de Aaron Hernández, un exjugador de la NFL que también padeció ETC y cuya enfermedad fue vinculada a sus comportamientos violentos y a su trágico final.

El papel de la NFL y las políticas de salud

El ataque de Tamura también ha abierto una discusión más amplia sobre el papel de las instituciones deportivas, especialmente la NFL, en la protección de la salud de los jugadores. A lo largo de los años, la liga ha sido objeto de críticas por no abordar de manera adecuada los riesgos asociados con los golpes en la cabeza. A pesar de los avances en la concientización sobre la ETC, muchos jugadores aún enfrentan condiciones que pueden provocar el desarrollo de esta enfermedad.

Los médicos especialistas en neurología y salud deportiva insisten en la importancia de proporcionar un seguimiento adecuado a los deportistas, especialmente aquellos que participan en deportes de contacto. Esto incluye el monitoreo de posibles lesiones cerebrales y el desarrollo de protocolos para prevenir o mitigar los efectos de los golpes en la cabeza.

La importancia de una perspectiva completa para el bienestar mental y corporal

El caso de Shane Tamura resalta la necesidad de un enfoque integral para abordar la salud mental y física de los deportistas. No solo se trata de prevenir lesiones físicas, sino también de reconocer y tratar los trastornos mentales asociados con estas condiciones, como la ETC. En este sentido, las instituciones deportivas y los sistemas de salud deben trabajar juntos para ofrecer un soporte adecuado a los deportistas, tanto en su vida profesional como después de su retiro.

Además, el tema plantea una reflexión más detallada acerca de los impactos prolongados de los deportes de contacto en la salud mental, especialmente para quienes sufren un empeoramiento paulatino, pero que no reciben un diagnóstico certero hasta después de su fallecimiento. La formación, la prevención y el soporte a los atletas son fundamentales para prevenir tragedias similares a la que enfrentó Tamura.

La necesidad de abordar los riesgos a largo plazo de los deportes de contacto

La tragedia ocurrida en Nueva York a manos de Shane Tamura pone en evidencia los peligros asociados con el fútbol americano y otros deportes de contacto. La encefalopatía traumática crónica es una condición devastadora que afecta a quienes han recibido múltiples golpes en la cabeza, pero también resalta la falta de conciencia y los esfuerzos insuficientes para proteger a los deportistas de sus efectos. La NFL, junto con las demás instituciones deportivas, debe tomar medidas más rigurosas para proteger la salud de sus jugadores y abordar los riesgos a largo plazo asociados con la práctica de estos deportes. La prevención y la intervención temprana son esenciales para evitar que más vidas se vean afectadas por esta devastadora enfermedad.

Por Samuel Suarez

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