La Amazonía brasileña sufre con el avance de la minería, principalmente ilegal

La Amazonía brasileña concentra el 72,5% de toda la extracción minera del país

La Amazonía brasileña sufre con el avance de la minería, principalmente ilegal

El oro es el principal metal buscado por el garimpo, con un 86% de detecciones.EFE

La Amazonía brasileña concentra el 72,5% de toda la extracción minera del país, siendo las reservas ambientales e indígenas las más afectadas. La actividad -que creció seis veces en 35 años- en 2020 se extendió por 206.000 hectáreas, un área equivalente a más del doble de Berlín.

De toda la actividad extractiva que tiene lugar en el bosque tropical más grande del planeta, la minería ilegal, conocida en Brasil como «garimpo», representa el 67,6% y se practica principalmente en áreas de conservación ambiental, donde las extracciones aumentaron más del 300% en el último década, según un estudio de la organización Mapbiomas difundido este lunes.

La iniciativa, en la que participan varias ONG, universidades y empresas tecnológicas, realizó un mapeo inédito con ayuda de imágenes satelitales e inteligencia artificial, con el que analizó la evolución de la minería en Brasil entre 1985 y 2020.

Para César Guerreiro Diniz, coordinador técnico del equipo de zona costera y minería de Mapbiomas, el dato «asusta» porque el 97,3% de toda la minería ilegal en Brasil ocurre en lo que se considera el pulmón vegetal del mundo, una región que también representa casi la mitad (49,2%). %) de la actividad extractivista industrial (legal) en el gigante sudamericano.

El oro es el principal metal buscado por el garimpo, con un 86% de detecciones.

El daño causado por la minería, especialmente la ilegal, tiene efectos fatales para este bioma, para los habitantes de la selva y para Brasil.

Garimpo es una de las principales causas de deforestación en la Amazonía, que perdió unos 8.500 kilómetros cuadrados de bosque en 2020, según datos oficiales.

Garimpo también contamina los ríos con productos químicos -que además del daño ecológico desencadena problemas de salud para las poblaciones indígenas- y fomenta la prostitución y el trabajo análogo a la esclavitud, porque su motor es básicamente humano y de baja especialización, según explicó a Efe el experto.

ÁREAS DE CONSERVACIÓN EN PELIGRO

El estudio indica que el 50% de la minería ilegal del país se realiza en áreas de conservación. «El 40% en reservas ambientales y el otro 10% en territorios indígenas», dijo Guerreiro.

En opinión del especialista, estas cifras no deberían existir, ya que las áreas de conservación son territorios protegidos por la legislación brasileña, que prohíbe cualquier actividad minera dentro de ellas.

Según Mapbiomas, el área ocupada por la minería ilegal en reservas ambientales creció un 301% entre 2010 y 2020.

El avance fue mayor en los territorios indígenas (495%) donde las tierras de las etnias Kayapó, Munduruku y Yanomami fueron las más afectadas, todas asentadas en la región amazónica del país.

¿POR QUÉ LA AMAZONIA?

Hay varias razones. La primera, según Guerreiro, es que se necesitan suelos vírgenes. A eso se suma la fiebre del oro, cuyo valor comenzó a subir en 2010.

La Amazonía es también el territorio ideal para realizar esta actividad por la cantidad de fuentes de agua que la bañan -el oro se encuentra en las laderas de los ríos- pero también porque la densidad de su vegetación repartida en miles de kilómetros cuadrados hace que sea Es «muy difícil» controlar al garimpo.

Solo el año pasado, Brasil exportó unas 110 toneladas de oro y tuvo una facturación de unos 4.900 millones de dólares, un valor un 60% superior al de 2019 y 18 veces superior al de hace una década, según datos de la ONG Escolhas. Unas 19 toneladas de ese total eran ilegales.

Según esta organización, la búsqueda del metal pone en riesgo 6,2 millones de hectáreas de reservas indígenas y ambientales en las que se están realizando investigaciones por la explotación de oro o hay solicitudes para iniciar los estudios.

LA MAYOR EXPANSIÓN COMENZÓ EN 2017

Concentrada en la Amazonía brasileña, la minería ilegal ha tenido una fuerte expansión en la última década, con su «récord» en solo cinco años (2017 a 2020).

Si bien la expansión de la minería legal se dio a un ritmo de 2.200 hectáreas por año, entre 1985 y 2020, el garimpo pasó de un promedio de 1.500 hectáreas por año, entre 1985 y 2009, a 6.500 hectáreas por año a partir de 2010.

El avance de la minería ilegal en los últimos años es algo que los expertos atribuyen, en gran parte, a la política del actual presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien desde la campaña presidencial, en 2018, ha fomentado la minería en reservas indígenas en la Amazonía. .

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