La llorona del 25 de agosto de 2021

«Si la corrupción está por encima de la ética individual o colectiva, es necesario reflexionar para corregir el rumbo o empezar de nuevo»

La ocasión está propicia para una retórica internacional. Este es un punto de comunicación interpersonal necesaria para construir mejores estados, aprovechando que la pandemia nos brinda la oportunidad de reinventarnos como personas y como humanidad. Recordando a la familia como primer estado y primera sociedad. Esa familia? Ya tenemos la respuesta a esta pregunta.

Recientemente leí en este diario sobre ética en el artículo «La corrupción tiene un solo antídoto» y acepté la necesidad de abordarla por su semejanza con los intereses del bien común. En este artículo el autor, un destacado ex presidente de Costa Rica y ex Premio Nobel de la Paz, se refiere a la ética como el antídoto contra la corrupción. De hecho, ese es el antídoto.

Pero, ¿cómo se vacuna de forma ética? La ética se aplica en diversos sectores y se refuerza. El primer lugar donde se inyecta la ética es el hogar, en la familia, como menciona el autor. Posteriormente, de allí emanarán reacciones en el sistema nervioso que impulsarán a los ciudadanos a tomar decisiones relacionadas con su vida personal con impacto en su propio ser y en el de los demás. Esta ética se refuerza o se inyecta en la escuela, porque hay hogares corruptos que no administran ni una pizca de ética, ni conceptos para un bien común, por el contrario, solo intereses personales o de pequeños grupos. Esto es comprensible, porque el mundo se mueve con el bien, con el mal, con la religión y con la ciencia, para tratar de lograr un equilibrio que permita seguir funcionando la maquinaria de los Estados.

Pero durante mucho tiempo hemos estado en esta diatriba de ¿dónde se corrige al hombre? En casa o en la escuela. El equilibrio debe coincidir con esta responsabilidad social. Por eso se llama equilibrio, porque logra un equilibrio entre las cosas. Y creo que la retórica de la ética por el bien común debe abordarse tanto en la familia como en la escuela; no pretender ser una persona cívica, ni parecer una persona o una familia así, porque eso es imitación y la imitación es sólo un disfraz o robo de imagen. Tratar de ser como los demás es triste, elijo la originalidad, tratando de lograr el bien común. El resto es copia y eso también es corrupción.

La ética es por el verdadero bien común. Esa es la lucha, el bien común. La estrategia de equilibrar la responsabilidad por la ética podría reflejar lo que queremos para nuestros estados. Un bien común por encima de la individualidad o por encima de los sectores corruptos, tanto en los peldaños más altos de la sociedad humana como en los primeros peldaños. Este es el verdadero equilibrio. La ciudadanía vendrá además. Por el contrario, esto conduce a una mayor corrupción, descontento, protesta y caos, ya que es lo que se ha observado durante muchos años de historia principalmente latina. Si la corrupción está por encima de la ética individual o colectiva, es necesaria la reflexión para corregir el rumbo o empezar de nuevo. En esta ocasión, debemos reflexionar por el bien común.

Catedrático de Fisiología y Comportamiento Animal, UP.

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